Hoy quiero hablar de mi forma de ver la crianza y a qué se debe que la vea así. Y necesito hacerlo aquí, donde no voy a recibir ninguna mirada de "tú misma, malcría a tu hija", ni comentarios del estilo "no le acostumbres a..." de forma gratuita. Y es que hemos apostado por una crianza natural, con apego y muchos, muchos brazos; al menos mientras nos duren, porque aguantar los casi 10kg de bollito va costando ¡y sólo son 5 meses y medio!
Antes de plantearme ser madre veía la maternidad como algo muy mecánico. Entendía que cada bebé es un mundo, pero creía que no podía ser tan diferente uno de otro y que para cada edad había unas pautas a seguir que si bien no eran infalibles, facilitaban mucho la tarea de ser madre. Además de todo esto, también era de las que pensaba, pero por educación no decía(cada uno hace con sus hijos lo que mejor le parece), eso de "tú acostúmbrale...". Vamos, que donde dije digo, digo Diego.
Una vez que nos pusimos manos a la obra, mi forma de verlo no cambió demasiado, pero el tiempo fue pasando, yo fui recopilando todo tipo de información por internet, tanto de reproducción, como de embarazo y crianza y fui modificando mi forma de pensar. El hecho de tardar tanto en conseguir embarazo (esto no lo he comentado en el blog, pero mi primer embarazo llegó una semana antes de mi primera cita en la consulta de infertilidad) y la posterior pérdida de mis angelitos fue lo que hizo que definitivamente me diera cuenta de que lo mejor que le podía dar a mi bebé es ese tipo de crianza y lo más importante, para mí también está siendo lo mejor, ayudándome a cicatrizar las heridas abiertas en el proceso.
Creo que una madre y su bebé deben vivir en una simbiosis perfecta.De esta forma, si mi bollito necesita a su madre para dormir, pues ahí estaré hasta que ella aprenda a dormir solita, no voy a recurrir al camino "fácil" de dejarle llorar hasta que se duerma (entre comillas, porque hay que tener mucho estómago para soportarlo, yo ni me lo planteo). Si ella necesita el calorcito humano para estar tranquila, ¿por qué se lo vamos a negar? ¿Acaso no buscamos nosotros también reconfortarnos en los brazos de un ser querido? Vamos, que lo que no quiero para mí, mucho menos lo quiero para mi niña, aunque claro está que aquí no hablo de los momentos en los que sí o sí se tiene que esperar, como cuando hago la comida o las tareas de casa, que hay que ser razonables ;p Esto no quita para que en muchas ocasiones yo me desespere y me cabree, pero rápido se me pasa, ya se encarga ella con una sonrisa de que sea así, la muy pájara!
Aparte de que yo haya decidido criar así a mi bollito, también ella tiene mucho que ver en esto, pues nos va marcando los ritmos con ese carácter tan fuerte que tiene, no vale cualquier cosa con ella. Y también me facilita mucho las cosas el hecho de estar sin trabajo, pues no dependo de horarios y puedo flexibilizar mucho las rutinas, adaptándome a sus ritmos. Al fin y al cabo, si no me sacrifico por mi hija, ¿por quién lo voy a hacer?
Y vosotr@s, ¿cómo afrontáis esto de la crianza?
miércoles, 12 de noviembre de 2014
sábado, 11 de octubre de 2014
Mi bollito lindo
La semana pasada mi bollito lindo llegó a sus cuatro mesecitos. Es una niña preciosa, llama la atención allá donde vamos. La gente me para por la calle sin conocernos de nada sólo para verla! Y yo, claro, más ancha que larga. Está en el percentil 100 de peso y en el 97 de altura, así que os podéis imaginar hasta que punto destaca sobre otr@s niñ@s de su tiempo.
Aunque la gente me mira incrédula, llevamos 4 meses de lactancia materna exclusiva, de feliz lactancia a pesar de los baches en el camino. Y es que está taaan bonita mientras come... Y cuando me mira y me sonríe mientras la leche se le sale de su boquita de piñón yo me derrito. Desearía que esta época durara eternamente!! Nunca pensé que fuera a sentir esto tan profundo al dar de comer a mi pequeña, yo que siempre he sido tan práctica, que pensaba que los biberones vienen tan bien cuando necesitas un rato para tí. No se me pasa por la cabeza dejar a mi niña con nadie (ni abuel@s) y mucho menos darle un biberon, se me caería el mundo a los pies si llegara a cambiarme por una tetina!! Es algo tan visceral lo que siento... Instinto puro!
Pero no todo iba a ser tan bonito. Mi bollito cada vez es más y más cabezona. Desde que descubrió lo que era llorar no lo ha dejado. Es una niña que no se sabe entretener, ni sola ni acompañada. Empiezas un juego con ella y antes de los cinco minutos ya se ha cansado y te lo hace saber gritando, berreando. Por el día duerme regular tirando a mal y eso repercute en su carácter, se vuelve aún más protestona. Sus siestas son fugaces, no nos da un momento de tregua. Y mientras está despierta, pide atención constante o calle. Bendita calle!! Al menos tenemos esa vía de escape! Y yo que pensaba que cuando empezara cojer cosas se entretendría más... Al menos las noches son buenas, no del tirón, pero descansamos. Comer y dormir, salvo alguna excepción.
Por cierto, muchas gracias a Birgitte, de aventurasydesventurasdeunaprimeriza.blogspot.com (no consigo poner un enlace...) por su nominación, pero este terremoto de niña no me deja ni un minuto para contestar a tus preguntas y mucho menos para seguir y poder nominar a otros blogs...
Aunque la gente me mira incrédula, llevamos 4 meses de lactancia materna exclusiva, de feliz lactancia a pesar de los baches en el camino. Y es que está taaan bonita mientras come... Y cuando me mira y me sonríe mientras la leche se le sale de su boquita de piñón yo me derrito. Desearía que esta época durara eternamente!! Nunca pensé que fuera a sentir esto tan profundo al dar de comer a mi pequeña, yo que siempre he sido tan práctica, que pensaba que los biberones vienen tan bien cuando necesitas un rato para tí. No se me pasa por la cabeza dejar a mi niña con nadie (ni abuel@s) y mucho menos darle un biberon, se me caería el mundo a los pies si llegara a cambiarme por una tetina!! Es algo tan visceral lo que siento... Instinto puro!
Pero no todo iba a ser tan bonito. Mi bollito cada vez es más y más cabezona. Desde que descubrió lo que era llorar no lo ha dejado. Es una niña que no se sabe entretener, ni sola ni acompañada. Empiezas un juego con ella y antes de los cinco minutos ya se ha cansado y te lo hace saber gritando, berreando. Por el día duerme regular tirando a mal y eso repercute en su carácter, se vuelve aún más protestona. Sus siestas son fugaces, no nos da un momento de tregua. Y mientras está despierta, pide atención constante o calle. Bendita calle!! Al menos tenemos esa vía de escape! Y yo que pensaba que cuando empezara cojer cosas se entretendría más... Al menos las noches son buenas, no del tirón, pero descansamos. Comer y dormir, salvo alguna excepción.
Por cierto, muchas gracias a Birgitte, de aventurasydesventurasdeunaprimeriza.blogspot.com (no consigo poner un enlace...) por su nominación, pero este terremoto de niña no me deja ni un minuto para contestar a tus preguntas y mucho menos para seguir y poder nominar a otros blogs...
lunes, 11 de agosto de 2014
¿Serán los dientes?
Dicen que cuando empiezan con los dientecitos a los bebés les cambia el carácter. Yo no sé si será eso o qué bicho le habrá picado, pero de unas semanas a esta parte mi bollito ha dejado de ser la niña pachorrona que era para estar continuamente en tensión y protestando los ratos que está despierta. En cuanto abre el ojo te echa sus más amplias sonrisas, pero en un segundo cambia el gesto y comienza a lloriquear y así todo el día...
Según el pediatra ya está empezando con los dientes, pero mi ojo inexperto no consigue ver nada... Sólo me puedo guiar por una serie de observaciones: se come el puño entero, está todo el día dándose con la lengua en las encías y las caquitas son más babosillas (con el culillo un poco más rojito, pero nada del otro mundo), así que no estoy 100% segura de que sea eso lo que ha alterado el carácter a mi bollito.
Hace unas entradas os comentaba que bollito solo lloraba porque tenía hambre, pues bien, ahora ando perdidísima, porque solo tenía registrado ese tipo de llanto... Aunque creo que ahora también llora porque no consigue dormirse, de repente ha pasado a tener el sueño muy ligero y cuando antes comía plácidamente ahora es una aventura darle su teti, pues ya no se queda dormidita al terminar y está todo el rato dando tirones, enganchando y soltando...
En fin, creo que lo de la mastitis deriva de estos cambios y, si es así, puede que vuelva a darme la lata, pues he empezado a notar que ya no se engancha como antes, sino con la boca menos abierta (aunque también puede que el sabor salado de la leche del pecho afectado también influya) y no hay forma de hacer que la habra más. Supongo que debido a esto estoy teniendo un reflejo de eyección muy fuerte, tanto que, cuando come con un poco más de ansia, se atraganta.
Esto es una lata, cada vez que empiezo a disfrutar de la lactancia aparece algún problema nuevo. Sólo espero que esto pase pronto, sobre todo por el bien de mis pechotes! Ya que ella sigue aumentando genial de peso a pesar de la aventura en que se ha convertido ahora comer.
Según el pediatra ya está empezando con los dientes, pero mi ojo inexperto no consigue ver nada... Sólo me puedo guiar por una serie de observaciones: se come el puño entero, está todo el día dándose con la lengua en las encías y las caquitas son más babosillas (con el culillo un poco más rojito, pero nada del otro mundo), así que no estoy 100% segura de que sea eso lo que ha alterado el carácter a mi bollito.
Hace unas entradas os comentaba que bollito solo lloraba porque tenía hambre, pues bien, ahora ando perdidísima, porque solo tenía registrado ese tipo de llanto... Aunque creo que ahora también llora porque no consigue dormirse, de repente ha pasado a tener el sueño muy ligero y cuando antes comía plácidamente ahora es una aventura darle su teti, pues ya no se queda dormidita al terminar y está todo el rato dando tirones, enganchando y soltando...
En fin, creo que lo de la mastitis deriva de estos cambios y, si es así, puede que vuelva a darme la lata, pues he empezado a notar que ya no se engancha como antes, sino con la boca menos abierta (aunque también puede que el sabor salado de la leche del pecho afectado también influya) y no hay forma de hacer que la habra más. Supongo que debido a esto estoy teniendo un reflejo de eyección muy fuerte, tanto que, cuando come con un poco más de ansia, se atraganta.
Esto es una lata, cada vez que empiezo a disfrutar de la lactancia aparece algún problema nuevo. Sólo espero que esto pase pronto, sobre todo por el bien de mis pechotes! Ya que ella sigue aumentando genial de peso a pesar de la aventura en que se ha convertido ahora comer.
domingo, 3 de agosto de 2014
Mastitis...
Todos creemos que a nosotros no nos va a pasar, que eso siempre les pasa a los demás. Ja! Estoy teniendo mi primer encontronazo con la mastitis y espero que el último. Y escribo estas líneas por si sirven para ayudar a alguien a detectarlo precozmente.
Hace como una semana y media comencé a tener molestias en el pezón del pecho afectado, molestias que achaqué a que bollito me chocaba el pezón contra la encía (la pobre es precoz y estamos empezando con los dientes!). Si en su día hubiera sospechado algo, pues no era dolor de grietas, sino dolor interno, habría consultado con mi matrona y todo hubiera quedado ahí.
Ayer a la tarde me comenzó a doler el pecho y apareció una zona endurecida. Yo pensé que sería una obstrucción, como ya tuve al comienzo de la lactancia, hasta que por la noche empecé a encontrarme mal, como si estuviera pillando un gripazo, mucho frío, escalofríos por la espalda, dolor muscular... y fiebre! Estaba claro, era una mastitis como la copa de un pino. Al mirarme el pecho ahí estaba la zona enrojecida y caliente. Y todo ello a pesar de llevar tomando probióticos desde el comienzo.
Esta mañana tuve que pasar por urgencias pues la fiebre iba en aumento y aquí estoy, echa un trapo y sin poder casi ni atender a mi bollito, nada mas que lo justito, comer y poquito más... No puedo ni con las pestañas!
En fin, al más mínimo signo de alarma no lo dejéis, que en cualquier momento se desencadena la mastitis y es muy dolorosa, sin contar con el resto de síntomas (cómo estoy estoy echándola de menos hoy!). Yo doy gracias porque al menos no me duele cuando mi niña del alma come, que no todo el mundo puede decir lo mismo.
Hace como una semana y media comencé a tener molestias en el pezón del pecho afectado, molestias que achaqué a que bollito me chocaba el pezón contra la encía (la pobre es precoz y estamos empezando con los dientes!). Si en su día hubiera sospechado algo, pues no era dolor de grietas, sino dolor interno, habría consultado con mi matrona y todo hubiera quedado ahí.
Ayer a la tarde me comenzó a doler el pecho y apareció una zona endurecida. Yo pensé que sería una obstrucción, como ya tuve al comienzo de la lactancia, hasta que por la noche empecé a encontrarme mal, como si estuviera pillando un gripazo, mucho frío, escalofríos por la espalda, dolor muscular... y fiebre! Estaba claro, era una mastitis como la copa de un pino. Al mirarme el pecho ahí estaba la zona enrojecida y caliente. Y todo ello a pesar de llevar tomando probióticos desde el comienzo.
Esta mañana tuve que pasar por urgencias pues la fiebre iba en aumento y aquí estoy, echa un trapo y sin poder casi ni atender a mi bollito, nada mas que lo justito, comer y poquito más... No puedo ni con las pestañas!
En fin, al más mínimo signo de alarma no lo dejéis, que en cualquier momento se desencadena la mastitis y es muy dolorosa, sin contar con el resto de síntomas (cómo estoy estoy echándola de menos hoy!). Yo doy gracias porque al menos no me duele cuando mi niña del alma come, que no todo el mundo puede decir lo mismo.
miércoles, 23 de julio de 2014
Esos malditos gases!
Desde aproximadamente las 3 semanas de vida de bollito venimos lidiando con los malditos gases. En principio los síntomas que presenta no se corresponden con el famoso cólico del lactante, pues esta peque no llora ni horas, ni minutos, simplemente no llora. Al menos por ese motivo. La pobre se pasa gran parte de la noche gruñendo y retorciéndose y por el día, aunque ya ha empezado a regalarnos sus más amplias sonrisas, pasa la mayor parte incómoda por no poder expulsarlos (cuando consigue tirar algún pedete se rie ella sola!)
Hemos probado los masajes anticólicos sin mucho resultado, pues en cuanto empiezo a tocar la barriga se revuelve y se pone tensa, así que tengo que parar por miedo a hacerle daño. También le he intentado dar blevit digest, pero no consigo que trague ni una cucharada, así que no se si le llegaría a hacer algún efecto. Lo que si he conseguido que tome es el colikind, pero no sé si fue casualidad o no, al tercer día empezó a empeorar, así que decidí no continuar con ello.
Después de todo esto y de que la semana que viene vaya a cumplir ya los dos mesecitos de vida he decidido armarme de paciencia y esperar a que esta fase tan fastidiosa pase por si misma y dejar de dar brebajes a mi pequeña, que lo único que consigo es que esté molesta por dos motivos, los dichosos gases y por el incordio de su madre, amén del gasto que suponen todos los remedios para bebés! De momento lo único que he encontrado que de verdad funciona y ayuda a bollito a descansar por las noches es pegar su barriga a la mía, así que si hay que colechar, pues se hace y punto! (quién me lo iba a decir a mí!), eso sí, esta información de mi casa no sale porque bastante tenemos con vivir esto como para encima tener que oir todo tipo de críticas respecto al colecho.
Vuestros bebés han sufrido también por los malditos gases? Cómo habéis conseguido sobrellevar la situación? (aunque he decidido esperar a que el sistema digestivo de bollito madure siempre está bien recibir consejos poor si pudieran valer!)
Hemos probado los masajes anticólicos sin mucho resultado, pues en cuanto empiezo a tocar la barriga se revuelve y se pone tensa, así que tengo que parar por miedo a hacerle daño. También le he intentado dar blevit digest, pero no consigo que trague ni una cucharada, así que no se si le llegaría a hacer algún efecto. Lo que si he conseguido que tome es el colikind, pero no sé si fue casualidad o no, al tercer día empezó a empeorar, así que decidí no continuar con ello.
Después de todo esto y de que la semana que viene vaya a cumplir ya los dos mesecitos de vida he decidido armarme de paciencia y esperar a que esta fase tan fastidiosa pase por si misma y dejar de dar brebajes a mi pequeña, que lo único que consigo es que esté molesta por dos motivos, los dichosos gases y por el incordio de su madre, amén del gasto que suponen todos los remedios para bebés! De momento lo único que he encontrado que de verdad funciona y ayuda a bollito a descansar por las noches es pegar su barriga a la mía, así que si hay que colechar, pues se hace y punto! (quién me lo iba a decir a mí!), eso sí, esta información de mi casa no sale porque bastante tenemos con vivir esto como para encima tener que oir todo tipo de críticas respecto al colecho.
Vuestros bebés han sufrido también por los malditos gases? Cómo habéis conseguido sobrellevar la situación? (aunque he decidido esperar a que el sistema digestivo de bollito madure siempre está bien recibir consejos poor si pudieran valer!)
martes, 22 de julio de 2014
Paso revista!
En mayo publiqué mis expectativas en torno a los primeros momentos de la maternidad y aquí viene mi primer exámen.
Mi bollito no llora desconsoladamente sin ser atendida por sus papis. Bueno, esto tampoco supone un gran esfuerzo por nuestra parte porque la pobrecita mía no llora ni cuando le molestan los gases. Creo que en estas siete semanas ha tenido un par de momentos de lloro más intenso y han sido eso, sólo momentos.
Respecto al colecho, la peque duerme en su cunita pegada a mi lado de la cama y aunque dije que no practicaría colecho puro, alguna que otra noche en la que los gases le han torturado ha dormido pegadita a mí, cosa que le alivia bastante. Así, al menos, podemos descansar un ratito las dos (aunque sobre todo yo! despues de sesiones interminables de teta).
En cuanto al tema del porteo, la cosa va más despacio, pues con la llegada del calor no apetece mucho ir pegadas y como bollito se apaña bastante bien en el carrito, qué necesidad tenemos de ir incómodas (yo sudo muchísmo). Aunque la mochila nos ha venido muy bien para emergencias, pues la peque sólo llora cuando tiene hambre y si me ha pillado en un momento en que no puedo atenderla estando fuera de casa, pues me la cuelgo y se tranquiliza hasta que llego a casa. Cuando vuelva el fresco y comience s utilizarla más, ya os contaré qué tal mi experiencia, pero mi primer contacto con el mundo del porteo ha sido bastante satisfactorio. Por cierto, nuestra mochila es la emeybaby, ¡comodísima!
Y por último están los besos... Yo me la como a besos, pero a la muy..... parecen no gustarle demasiado! Me gira la cabeza con cara de pocos amigos! Pero yo seguiré insistiendo, no vaya a ser que algún dia los heche de menos! jeje.
Qué os parece? Tengo el aprobado en este primer exámen? :-P
Mi bollito no llora desconsoladamente sin ser atendida por sus papis. Bueno, esto tampoco supone un gran esfuerzo por nuestra parte porque la pobrecita mía no llora ni cuando le molestan los gases. Creo que en estas siete semanas ha tenido un par de momentos de lloro más intenso y han sido eso, sólo momentos.
Respecto al colecho, la peque duerme en su cunita pegada a mi lado de la cama y aunque dije que no practicaría colecho puro, alguna que otra noche en la que los gases le han torturado ha dormido pegadita a mí, cosa que le alivia bastante. Así, al menos, podemos descansar un ratito las dos (aunque sobre todo yo! despues de sesiones interminables de teta).
En cuanto al tema del porteo, la cosa va más despacio, pues con la llegada del calor no apetece mucho ir pegadas y como bollito se apaña bastante bien en el carrito, qué necesidad tenemos de ir incómodas (yo sudo muchísmo). Aunque la mochila nos ha venido muy bien para emergencias, pues la peque sólo llora cuando tiene hambre y si me ha pillado en un momento en que no puedo atenderla estando fuera de casa, pues me la cuelgo y se tranquiliza hasta que llego a casa. Cuando vuelva el fresco y comience s utilizarla más, ya os contaré qué tal mi experiencia, pero mi primer contacto con el mundo del porteo ha sido bastante satisfactorio. Por cierto, nuestra mochila es la emeybaby, ¡comodísima!
Y por último están los besos... Yo me la como a besos, pero a la muy..... parecen no gustarle demasiado! Me gira la cabeza con cara de pocos amigos! Pero yo seguiré insistiendo, no vaya a ser que algún dia los heche de menos! jeje.
Qué os parece? Tengo el aprobado en este primer exámen? :-P
martes, 1 de julio de 2014
Lactancia materna, ¡ese gran reto!
Si no fuera porque sé que es lo mejor para bollito y porque hay algo dentro de mí llamado a la vez instinto y hormonas, ya habría tirado la toalla y guardado la teta hace un par de semanas. Y es que a pesar de que me encanta tenerla pegadita a mí comiendo de la tetita de su mami, desde la llegada al mundo de la peque hemos pasado por varios baches.
El primero de todos en el momento del nacimiento. Nada de piel con piel en el momento inmediato al parto, arrancada de mis brazos casi nada más sentirla y sin dejar que haga un reconocimiento de su mami y explore para encontrar su fuente de alimento. Pero en cuanto a la lactancia lo peor vino cuando la volvieron a poner junto a mí y sin ningún miramiento una enfermera me estrujó la teta y la metió a presión en la boquita de piñón de mi niña. Ahí aparecieron los primeros problemas, las temidas grietas. Es lo que pasa cuando se hacen las cosas con prisas... A tirar de pezonera y purelan ¡qué doloroso fue alimentar a mi pequeña los primeros días! No conformes con esto, para contribuir un poquito más a cargarse la lactancia, la segunda noche suplementaron con biberones porque decían que se iba a deshidratar porque casi no tenía calostro y yo, ingenua novata consentí! Menos mal que mi bollito no es de tetinas y no admite biberón (aunque el primero se lo zampó) ni chupete...
Y hasta aquí la primera parte de la historia.
Una vez en casa, la cosa no mejoró mucho... Bollito seguía sin abrir bien la boca por lo que no enganchaba bien, agravando el problema de las grietas. Para colmo, con la subida de la leche tuve obstrucciones y no salía del todo bien, por lo que esa semana mi bollito no cogió peso. Fue gracias a la matrona que me siguió el embarazo por la que vi la luz. Gracias a su ayuda dejé pezoneras y purelán aparcados después de una semana y la peque por fin comenzó a engordar.
Esta es la segunda parte.
Y sumado a todo esto está la alta demanda de alimento de mi pequeñaja! Por el día aguanta dos horas a duras penas, por las noches , las noches buenas, empieza a aguantar tres horitas, pero entre medias hay dias que puede estar horas enganchada casi sin descanso, cosa que me desgasta muchísimo, sin contar con la nula relación de pareja que tengo con mi marido...
En fin, espero poder superar esta fase de bollito, que se regulen las tomas, para así poder disfrutar de este gran reto que es la lactancia materna.
El primero de todos en el momento del nacimiento. Nada de piel con piel en el momento inmediato al parto, arrancada de mis brazos casi nada más sentirla y sin dejar que haga un reconocimiento de su mami y explore para encontrar su fuente de alimento. Pero en cuanto a la lactancia lo peor vino cuando la volvieron a poner junto a mí y sin ningún miramiento una enfermera me estrujó la teta y la metió a presión en la boquita de piñón de mi niña. Ahí aparecieron los primeros problemas, las temidas grietas. Es lo que pasa cuando se hacen las cosas con prisas... A tirar de pezonera y purelan ¡qué doloroso fue alimentar a mi pequeña los primeros días! No conformes con esto, para contribuir un poquito más a cargarse la lactancia, la segunda noche suplementaron con biberones porque decían que se iba a deshidratar porque casi no tenía calostro y yo, ingenua novata consentí! Menos mal que mi bollito no es de tetinas y no admite biberón (aunque el primero se lo zampó) ni chupete...
Y hasta aquí la primera parte de la historia.
Una vez en casa, la cosa no mejoró mucho... Bollito seguía sin abrir bien la boca por lo que no enganchaba bien, agravando el problema de las grietas. Para colmo, con la subida de la leche tuve obstrucciones y no salía del todo bien, por lo que esa semana mi bollito no cogió peso. Fue gracias a la matrona que me siguió el embarazo por la que vi la luz. Gracias a su ayuda dejé pezoneras y purelán aparcados después de una semana y la peque por fin comenzó a engordar.
Esta es la segunda parte.
Y sumado a todo esto está la alta demanda de alimento de mi pequeñaja! Por el día aguanta dos horas a duras penas, por las noches , las noches buenas, empieza a aguantar tres horitas, pero entre medias hay dias que puede estar horas enganchada casi sin descanso, cosa que me desgasta muchísimo, sin contar con la nula relación de pareja que tengo con mi marido...
En fin, espero poder superar esta fase de bollito, que se regulen las tomas, para así poder disfrutar de este gran reto que es la lactancia materna.
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