jueves, 11 de mayo de 2017

Seis meses

Esta semana saladito ha cumplido seis meses. Hace medio año ya que nació y parece que fue ayer cuando os estaba hablando yo de mis pródromos!! Este último mes ha sido tan caótico que no se muy bien por donde empezar.

Respecto a la alimentación, aunque hemos seguido con lactancia materna a demanda, a lo largo del mes ha ido probando algunas cositas ya que él mismo pedía ya comer. Más de una vez se ha puesto a llorar mientras comemos porque no le dábamos nada. La compota de manzana y los sobres de frutas le chiflan y es un pequeño monstruo de las galletas, se las come visto y no visto y cuando se termina llora desconsolado porque ya no tiene más. El plátano también le ha gustado, se lo come a bocados y oye, que se lanza a por él la criatura. Hoy ha comido su primer puré (patata y zanahoria) y, tras unos pequeños aspavientos, se ha comido más o menos la mitad de lo que había preparado. Hay que decir que antes del puré a tomado su tetita ^_^. De momento parece que va a ser buen comedor, ya veremos qué resulta al final. Ahora mismo está en 8,890kg y 69cm, está usando ropa de 9-12 meses.

Con saladito tenía en mente practicar un BLW un poco más puro que con bollito, pero como estoy trabajando y es la abuela quien se encarga de la comida, vamos a tener que recurrir a purés, porque tan chiquitín la abuela no se atreve, es de la vieja escuela y bueno, ya sabemos como es… Lo intentaré para las cenas, a ver que resulta y ya os contaré.

En cuanto al desarrollo psicomotor, ya es capaz de mantenerse sentado con bastante estabilidad, aunque (mira que me da rabia) cuando está tumbado no se gira de ninguna de las maneras, a mis hornadas eso de hacer la croqueta creo que no les va mucho. Eso sí, desde la posición de sentado ya va haciendo intentos de llegar a las cosas y se tira en plancha. Supongo que será entrenamiento para el futuro gateo. Ya se pasa objetos de una mano a otra con mucha soltura y tiene muchísima fuerza, no es fácil quitarle algo que tenga en las manos. Sé que el descubrirse los pies es un hito importante, pero a mis hornadas no parece llamarles demasiado la atención. No obstante, saladito si que se los toquetea más que bollito, pero no es el típico bebé que se los agarra continuamente y se los lleva a la boca. Si se encuentra con uno de ellos sí que se tira del calcetín o de los dedos, pero no presta más atención.

El sueño es lo que más ha trastocado en este último mes. Las siestas diurnas son caóticas, no tiene un patrón definido. Tan pronto duerme mucho por la mañana, como que duerme mucho por la tarde, como que hace varias siestas en el día pero muy cortas… Me tiene loca, porque no sé a qué atenerme, no sé como organizarme. Por otro lado, las noches, aunque siguen siendo buenas (siempre respecto a bollito), ya prácticamente no me regala noches de un despertar U_U. Ya el fijo son dos despertares y hay noches que hasta tres, espero que esto se pase pronto y vuelva mi dormilón. Eso sí, no he tenido noches malas de verdad desde que nació, alguna un poco más movidita, pero no ha habido ningún desvelo, así que habrá que perdonarle esto (seguramente está motivado por el cambio del trabajo).

También en este último mes le han salido los dos incisivos de abajo y tiene ya marcados los superiores, no tardarán en aparecer. Sigue tomando la ranitidina para el reflujo. Estuve unos días sin dársela porque parecía que ya no se quejaba, pero tras una semana sin tomarla comenzó a tener molestias, así que hemos vuelto a ello. Sigue siendo un bebé simpatiquísimo, que se ríe muchísimo y muy cariñoso, le encanta tocar la cara de quien se acerque a él. Le encanta tener a su hermana cerca y se parte de risa con ella. Y bueno, qué voy a decir yo, es guapísimo y está para comérselo!

domingo, 30 de abril de 2017

Qué hay de nuevo

Este último mes ha estado cargado de novedades y sobre todo de caos. Ya os comenté en febrero que se me estaba atragantando ya un poco esto de dedicarme exclusivamente al cuidado de mis niños y que estaba empezando a moverme para encontrar un empleo. Pues bien, a principios de abril sonó el teléfono y al otro lado me ofrecieron acudir a un proceso de selección. Un escalofrío me recorrió la espalda pero por supuesto acepté, no sin pensar en lo chiquitín que era saladito, en lo mucho que aún me necesitaba, en que todavía estamos con LME…. En fin, se me vino un poco el mundo encima. Pero llegado el día, allí me presenté, decidida a conseguir ese trabajo (aunque es un trabajo basura, todo hay que decirlo… U_U), por mí, por mi familia, porque nos hacen falta estos ingresos. Y es que el horario es genial, son 6 horas al día, en turno de mañana, de lunes a viernes. Que cuando el curso que viene estén escolarizados los dos peques, ni van a notar mi ausencia.

El caos vino a la hora de la organización… Demasiado tiempo sin trabajar, sumado a que el último empleo lo tuve antes de ser madre supuso que las dos primeras semanas fueran un auténtico caos en nuestra panificadora. Prepara mochila con ropa de niños, recuerda preparar el sacaleches para llevar al trabajo, deja más o menos recogido para que cuando llegues no te den los siete males…. Y por supuesto, en los ratos libres, juega con los niños!! En fin, 24 horas no daban para alcanzarlo todo… Y me siguen quedando justitas, pero bueno, ya vamos encontrando el ritmo y los niños ya se están adaptando.

A bollito esto le ha venido un poco grande y hemos pasado un par de semanas regulares. Porque aunque es capaz de pasar un día entero sin estar conmigo, lo hace porque sabe que estoy en casa (o alrededores). Eso de no controlar donde me encuentro y ver que me voy y no sabe donde localizarme no le termina de convencer y encima a diario. Menos mal que contamos con la ayuda de los abuelos (sin ella hubiera sido inviable que yo me hubiera incorporado a ningún trabajo).

En el caso de saladito, el pobrecito me echa mucho de menos pero, como en todo, es mucho más relajado. Lo que más le está costando es el comer en biberón, no termina de gustarle y prefiere pasar con poca comida y llenarse cuando yo llego. Yo le dejo recién comido cuando me voy, le dan un bibe de 150 mientras no estoy (nunca lo termina completo) y cuando llego le vuelvo a dar su tetita. Imagino que cuando empecemos la AC será más fácil. Ahora me estoy sacando leche a media mañana para no perder la toma y esa leche es la que se toma al día siguiente. La del viernes la congelo y el lunes se la toma. Pensé que me iba a resultar más complicado, pero esto es a lo que mejor me he adaptado.

Aunque el trabajo no me gusta demasiado, me siento bien y eso repercute en los ratos que pasamos juntos. Salvo las primeras semanas que fueron de adaptación y con humor variable, ahora estamos todos mucho mas contentos y discutimos menos ^_^. Y bueno, con el primer sueldo aprovecharé y renovaré armario, que falta me hace!! Jijiji. (El lado coqueto siempre hay que tenerlo!).

Cuando vuelva a tener un ratillo os contaré como van mis hornadas, que están supermayores y para comérselos!!

lunes, 13 de marzo de 2017

Reflujo gastroesofágico

Todo el mundo sabe lo molestos que son la acidez y los ardores, ¿Quién no lo ha padecido en algún momento de su vida? Pero cuando esto le sucede a un bebé, con un aparato digestivo inmaduro, es mucho peor, sobre todo si no se deja notar con las típicas “bocanadas” de leche, porque cuesta mucho dar con ello. Y a esto se le suma que permanecen mucho tiempo en posición horizontal, por lo que los ácidos del estómago permanecen más tiempo en contacto con las paredes del esófago. Bien, pues saladito, mi niño precioso, está pasando por ello y es muy desagradable.

Hace ya como mes y medio, más o menos, saladito empezó a mostrarse muy irritable, muy llorón, sólo quería estar en brazos y en posición vertical. En el momento en que le soltabas volvían los llantos. Llantos desesperados que no sabíamos interpretar y pensamos que otra vez nos había tocado un bebé llorón, solo que se había empezado a mostrar un poco más tarde que bollito. Pasaron los días y los llantos cada vez iban a más, aunque sorprendentemente en las noches descansaba bien (supongo que depuro agotamiento). Había veces que se estaba riendo mientras jugábamos y de repente se le torcía el gesto y comenzaba a llorar desconsolado. Estos llantos iban acompañados de una rigidez asombrosa. Se arqueaba entero hacia atrás y era imposible acunarle (claro, lo que menos le apetecía era que le tumbáramos, pobre…)

Los llantos en sí ya me preocupaban bastante, pero lo que hizo que se me pusiera la mosca detrás de la oreja fue que empezó a hacer tomas intranquilas (bueno, más de lo normal, porque no sabe comer en silencio, jeje) y con el paso de los días, pasó de la intranquilidad al llanto. Yo le ponía al pecho, daba tres chupetones y se quitaba llorando y arqueándose para atrás y así hacíamos las tomas. En esos días, como es de esperar, no hizo mucho peso, aunque no perdió.

Ahí fue cuando ya decidí que había que hacer algo y pedí cita con su pediatra. Nada más contarle todo, lo primero que hizo fue mirarle los oídos por si tenía otitis que le molestara al succionar y como los oídos estaban perfectamente no le dio más vueltas. Le recetó ranitidina, 1,2ml cada 12 horas y nos aconsejó tomar también medidas posturales. Mantenerle lo más incorporado posible durante el día y levantar un poco el cabecero de la cuna para que no esté completamente horizontal, después de las tomas mantenerle unos minutos en posición vertical…

La ranitidina tarda unas dos semanas en hacer el efecto completo, pero cómo estaría el pobrecito que, después de la primera dosis, la siguiente toma fue de lo más tranquila. Y ese día estuvo ya mucho menos llorón. Aún así hasta una semana y media después no vimos bien los efectos. Ahora ya, aunque tiene algún rato peor, pasa la mayor parte del día tranquilo y sin síntomas evidentes. Ya solo nos queda esperar a que su sistema digestivo madure y se resuelva el problema.

Y ahora, echando la vista atrás, me he dado cuenta de que esto nos viene desde que tenía más o menos un mes y medio. Ya estuvimos con él en urgencias porque vomitaba mucho. Le diagnosticaron principio de gastroenteritis, pero yo creo que fueron los comienzos del reflujo. Y más adelante el ruido que yo achaqué a flemas en la garganta, eran realmente el reflujo, que no llegaba a echar pero que estaba ahí sube y baja, irritándole laringe, faringe, esófago….

Qué mal lo ha tenido que pasar mi pequeñín sin que su madre le haya sabido aliviar su malestar hasta que no ha sido más que evidente! U_U

¿Vuestros bebés han sufrido reflujo gastroesofágico? ¿Os pautaron este mismo tratamiento u os ofrecieron otras alternativas?

miércoles, 8 de marzo de 2017

Cuatro meses

Hoy saladito cumple cuatro meses. Mi niño bonito se me hace mayor sin darme cuenta… Vivo tan deprisa con estas dos criaturas que me está sabiendo a muy poco. Hace nada estaba naciendo y ya es un bebezote grandullón que en nada está gateando.

En este último mes no ha habido demasiados cambios. Seguimos con LME, con sus tomas regulares, sigue durmiendo más o menos igual, tanto de día como de noche, en su cuna de colecho y en lo que se refiere a actividad física, no ha habido ningún avance significativo, se ha dedicado a perfeccionar el agarre de objetos y el control cefálico, aunque creo que en nada le tendremos reptando por la casa. Ha aprendido a hacer pedorretas y se pasa el día lleno de babas y está súper pendiente de las trastadas que hace bollito. Como tome nota de todo ya puedo prepararme…

Pero a pesar de no haber notado grandes cambios, hay uno que nos ha traído por el camino de la amargura hasta que por fin dimos con ello. El pobrecito mío tiene reflujo gastroesofágico. A esto le quiero dedicar una entrada, pero os adelanto que lo hemos pasado fatal, con lloros continuos e intranquilidad todo el día. Hasta dificultad para hacer tomas tranquilas.

Y damos comienzo al quinto mes con un bebé más espabilado y pendiente de todo, sobre todo en lo que se refiere a su madre y a su hermana. ¡Que no nos quita ojo a ninguna! Sobre todo a mí. Esté con quien esté, no para de buscar a ver donde estoy y como me ausente mucho tiempo, se agarra unos cabreos de padre y muy señor mío. Dicen que las niñas son de los padres y los niños de las madres, en mi caso los dos son pa' mí!! O_o

martes, 21 de febrero de 2017

Después de la tormenta...

Llegó la calma a nuestras vidas. No sé si durará mucho en el tiempo o no, pero lo que sí tengo claro es que deseo con todas mis fuerzas que sea así. Entiendo que habrá recaídas, pero espero no llegar a los límites que alcanzamos, hace ahora ya unas semanas, con los celos de bollito. Y es que llevamos ya tres semanas de calma chicha en esta casa. De la noche a la mañana pasamos de tener rabieta tras rabieta (hasta 6 al día), a no haber ninguna, sólo algún episodio de llanto predecible y controlable.

Bollito ha pasado de ser la niña del exorcista a ser una niña encantadora, fácil de llevar, agradable de tratar. Vamos, todo lo contrario a lo que estábamos viviendo. Se deja explicar las cosas y escucha para entender; acata las normas que se establecen; intenta ser servicial y es educadísima, el por favor y el gracias lo tiene súper interiorizado… Parece que va encontrando su lugar y digiere todo mucho mejor, está aprendiendo a gestionar sus emociones (a su nivel, claro) y ya vamos consiguiendo que nos cuente lo que le pasa antes de tirarse al suelo y patalear, por lo que ya no suele recurrir a ello, hablando se entiende la gente ^_^.

Y qué hemos cambiado para llegar a esto?? Pues poca cosa, pero está funcionando. Al principio de llegar saladito, nos pidió en alguna ocasión quedarse a dormir donde tíos o abuelos y nosotros se lo permitimos, pensando en que se lo pasaría bien y que le gustaría que le diéramos ese caprichillo. Pero uno de esos días, al ir a recogerla, nos sorprendió enrabietándose y diciéndonos que no se quería venir con nosotros, que no quería vivir en casa O_o. Ahí fue ya cuando decidimos actuar, porque la situación se estaba haciendo insostenible. Tomamos algunas decisiones y cambiamos rutinas y ritmos.

Durante los días de trabajo, teníamos por costumbre visitar un par de tardes a los abuelos y, de vez en cuando, bollito pasaba la tarde con una de sus tías. Eso lo hemos cortado de raíz y de lunes a viernes, salvo que haya que ir por algún motivo, no se hacen visitas, se sale de paseo y se vuelve a casa para cenar prontito y a la cama (como ya no hace siesta se adelanta la hora de cenar y acostar). Y de momento no ha vuelto a dormir en casa de nadie. Yo sospecho, que esas reacciones se daban porque se sentía un poco desplazada, ella se quedaba donde correspondiera y saladito se venía con nosotros, a pesar de que era ella quien lo pedía. Porque ha sido comenzar con la nueva rutina y cambiar radicalmente de actitud.

A parte de eso, hemos cambiado la forma de dirigirnos a ella, intentando siempre ser positivos, aunque hayamos tenido un día de perros e incidiendo mucho en que antes de llorar, hablamos las cosas y tenemos paciencia ante una petición. Resumiendo, hemos intentado bajar el ritmo y parece que funciona. Y no solo en ella, nosotros también estamos más relajados y eso repercute en el trato que damos a nuestras hornadas. Habíamos entrado en una espiral imposible de mantener, siempre a la defensiva y atacando…

Y como apoyo a todo esto hemos contado con la ayuda de la literatura. Por fin bollito me deja leerle cuentos y estoy aprovechando la ocasión para hacerme con algunos libros que nos están ayudando bastante.

Uno es El cuento más bonito del mundo, de Elisenda Roca. El protagonista cuenta en primera persona como ha vivido la llegada de su hermanito y que es normal sentir celos. Es un libro precioso que nos ha encantado, de hecho, se ha convertido en el favorito de bollito.

Otro libro que nos está ayudando es El monstruo de colores, de Anna Llenas. El monstruo tiene todas las emociones mezcladas y una niña le ayuda a separarlas en frascos. Ayuda a los niños a entender un poco qué les pasa y a identificar como se sienten. Este también está entre los más solicitados antes de dormir.

Pero sin ninguna duda, no es un título concreto el que nos está ayudando más o menos, sino el rato que compartimos antes de dormir, que se ha convertido en nuestro momento a solas y eso yo creo que es lo que más le gusta a bollito. Y a esto le unimos el juego de los secretos. Durante el día, en momentos en los que está tranquila y ha tenido buen comportamiento (ha recogido sus cosas, ha hecho algo que se le ha pedido, etc…) me acerco a su oreja y le digo que le voy a contar un secreto. Entonces le digo algo bonito como un te quiero, eres una niña maravillosa, me encanta que seas mi hija… Lo que se me ocurra en ese momento y ella se vuelve loca de alegría. Se me ocurrió porque un día llegó a casa diciendo a cada cosa que decía que era un secreto y decidí aprovechar que le gustaba, para llevarlo a mi terreno. Y así encima también trabajamos la autoestima.

Y hasta aquí lo que hemos modificado y conseguido en poco tiempo. Habéis llevado a cabo vosotr@s algún cambio para hacer más llevadera la llegada de un hermano o hermana?? Os ha funcionado? Ha sido tras haber tocado fondo o habéis empezado desde el minuto 1?

miércoles, 8 de febrero de 2017

Tres meses

Hoy saladito cumple tres meses. Tres meses en los que me ha enamorado y me ha descubierto cuanto amor se puede tener dentro! Llamadlo hormonas o como queráis, pero a pesar de los momentos difíciles, que los hay y muchos, soy inmensamente feliz!

Seguimos con LME a demanda, aunque se fija mucho cuando nosotros estamos comiendo. Sigue haciendo tomas cada 3-4 horas, aunque de vez en cuando se adelanta a las 2 horas y media o aguanta hasta 5 horas sin “pegar chupetón”.

Con el sueño seguimos más o menos igual. Aunque por el día si que está más tiempo despierto, sigue siendo una marmotilla. Y tremendos cabreos se agarra cuando no puede dormirse (con lo fácil que es!!). Por las noches se despierta entre dos (lo normal) y tres veces (cuando ha cambiado el horario por algún motivo), aunque alguna suelta nos regala sólo un despertar (al menos una vez por semana). Sigue en su cuna de colecho, así que yo descanso bastante bien. Lo que peor llevo es lo caótico que es para dormir por el día, no sigue patrones fijos, por lo que es muy difícil organizarse con él. Tan pronto se pasa una mañana entera durmiendo, como que no pega ojo y es por la tarde cuando duerme más seguido, como que se pasa el día haciendo siestas cortas, que es el peor de todos los casos, porque no me deja tiempo de estar con bollito.

Ya va reclamando más atención y se cabrea si en un rato no le has hecho caso, pero es bastante fácil de entretener. Y ahora que ya va haciendo intentos de agarrar las cosas es más fácil todavía, porque tiene un muñeco que le encanta, con muchos colores, etiquetas, texturas diferentes… y se pasa buenos ratos sobándole.

Respecto a lo que ya os conté de que se daba la vuelta… pues no lo ha vuelto a hacer! U_U Conforme ha ido cogiendo peso han ido a menos los intentos. También es verdad que en este último mes ha ganado más peso que en los anteriores, las flemas que le hacían vomitar desaparecieron y se ha notado mucho. Ahora estamos en casi 7kg y no sé cuanto medirá, pero está larguísimo y es muy ancho de espalda. Ya esta usando la talla de 6M. O_o.

Y este es mi pequeño grandullón. Sigue igual de risueño y de encantador y nos tiene a todos loquitos.









lunes, 6 de febrero de 2017

Madre vs mujer

Ya os he hablado alguna vez del privilegio que me parece el poder dedicarme al cuidado de mis niños, pero últimamente se me está haciendo un poco cuesta arriba… U_U. Y siento una pena enorme porque saladito no va a poder tener a su mami para él tanto tiempo como bollito. En los últimos días me he descubierto buscando trabajo. Lo he estado haciendo casi a escondidas de mí misma, porque una vocecilla dentro de mí me está diciendo que ya llevo demasiado tiempo fuera del mercado laboral, que nos hacen falta más ingresos, que esto nos está costando nuestros ahorros; pero hay una voz mucho más fuerte que me devuelve a la realidad y me recuerda que saladito solo tiene tres meses… Todavía me necesita demasiado, es más, yo le necesito a él.

Esta segunda maternidad me está haciendo ser menos visceral, menos instintiva y en los momentos en los que me doy cuenta de ello me pongo muy triste. Saladito se merece la misma madre de la que disfrutó bollito, pero creo que eso no va a poder ser. La experiencia te hace más consciente de todo y eso se nota… Al tener menos tiempo para nosotros, todo es mucho más mecánico, la teta es solo alimento (aunque el tampoco pide consuelo con ella), el cambio de pañal es solo cambio de pañal porque tienes a otra personita esperando… Todos los procesos que con el primer hijo utilizabas para conectar, para crear vínculo, con el segundo simplemente desaparecen durante la mayor parte del día.

Y el ser más consciente de todo, me lleva también a darme cuenta de que me necesito a mí misma, necesito refrescarme psicológicamente. Cuando bollito tenía la edad de saladito ahora, ni se me pasaba por la cabeza dejarla con nadie para yo dedicarme a otra cosa, simplemente mi cuerpo no asimilaba no tenerla cerca (supongo que también influía el que comiera tan seguido), pero con saladito mi cuerpo y mi cabeza me piden un descanso y ya se ha ido con los abuelos entre toma y toma varias veces.

El hecho de volver a trabajar me produce sentimientos encontrados. Por un lado estoy deseando de pasar unas horas entre adultos, hablando sin diminutivos y con conversaciones que no tratan sobre pepa pig, Pepe (amigo imaginario de bollito) o vete tu a saber que fantasía de las que se le pasan por la cabeza a bollito. Por el otro, no quiero separarme de saladito, no quiero perderme sus logros, sus primeras veces… Os habéis dado cuenta de que lo primero en lo que he pensado es en trabajar?? U_U. Qué duro es esto!!

Aunque sigo pensando que trabajar no me hace sentir realizada, ni como mujer ni como persona, sé que me va a venir muy bien, mentalmente sobre todo. Y bueno, si paso unas horas alejada de la nevera, mi cuerpo también lo agradecerá! ;-p Pero no puedo dejar de pensar en que se trata de una manera de huir de mis hijos y sé que bollito lo va a pasar regular cuando cambie mi situación a pesar de que de vez en cuando ya le hablo de ello.

Y vosotras, habéis tenido algún sentimiento parecido? Habéis ido contra vuestros propios pensamientos?? O es que soy un bicho raro??









miércoles, 18 de enero de 2017

Y llegaron los celos

En las últimas semanas bollito está pasando por una etapa de celos que va en aumento. A pesar de querer con el alma a saladito (se le nota en la ternura con la que le trata) no está gestionando demasiado bien su aparición en nuestras vidas.

Bollito es una niña con un carácter muy fuerte que aún no sabe gestionar sus sentimientos y muchas veces se siente sobrepasada con la situación. A ello le sumamos “los terribles 2” en los que estamos metidos de lleno y nos da como resultado una niña llorona y enrabietada todo el día… U_U Como en todo, tiene sus días tranquilos, ayer sin ir más lejos, no tuvimos ningún episodio de rabietas, pero lo normal es que aparezcan mínimo un par de veces al día.

Desde que terminaron las vacaciones de navidad ha decidido dejar de echarse la siesta y todo por no dejarme a solas con saladito. No es que me importe que se quede con nosotros, es que aún es muy pequeña para no dormir siesta y aunque no aguanta mal tantas horas, el día que tiene más torcido, si le sumamos el sueño acumulado, las tardes noches son de aúpa. Alguna noche se ha despertado gritando y ha estado así, enajenada, durante al menos 20 minutos. Desgañitándose y retorciéndose, sin dejarse consolar. A mí eso me parte el alma.

Ahora lo último es que no se quiere quedar en la clase con sus compañeros, se quiere venir a casa. Siempre le ha gustado mucho ir a la casita, pero ahora se quiere quedar en casa porque saladito se queda. Y yo lo entiendo y me da mucha penita dejarla por las mañanas allí, porque se queda llorando y no soporto que mis hijos lloren, es como si me clavaran pequeños puñalitos cada vez que los oigo. Y más sabiendo que es porque debe sentirse abandonada, porque siempre ha ido muy contenta y le gusta mucho lo que hacen en clase.

Pero sin ninguna duda, lo que más hace que bollito se sienta mal, es que lo primero que le pregunten cuando vemos a alguien por la calle, sea que qué tal con el hermano, que si se porta bien, que si le quiere mucho, que si me ayuda… En esos momentos se ve como la cara le va cambiando. Leches! Preguntadle que qué tal está ella, que si ha tenido un buen día, no se, algo que a ella le haga sentir que importa! Ahora me doy cuenta de lo mucho que le duelen a un niño esas preguntas y me arrepiento de haberlas dicho yo también alguna vez a un hermano o hermana mayor que siente que ha dejado de importarle al mundo.

Es una situación muy difícil de gestionar y en demasiadas ocasiones me veo sobrepasada y gritándole, a pesar de que ella sólo quiere (aunque su carácter no le deje demostrarlo ni aceptarlo a la primera) que su madre la coja y le de un abrazo y le llene de besos la cara. Y cuando se me pasa el calentón y me doy cuenta de lo que pasa, me hundo cada vez un poquito más. Solo espero que poco a poco aprenda a llevarlo mejor, que aprendamos todos a llevarlo mejor…

Y vuestros mayores, ¿Cómo llevan o han llevado la llegada del nuev@ herman@? ¿Gestionan bien sus sentimientos hacia el nuevo miembro?

viernes, 13 de enero de 2017

Saladito cumple dos meses

En estos días saladito ha cumplido dos meses de vida. Madre mía, hace nada estaba deseando que naciera y ya han pasado dos meses… En estos dos meses ha hecho una cantidad de progresos alucinante. ¡Y eso que es un dormilón!

En cuanto a alimentación, estamos con LME y, al igual que a bollito, le va de maravilla, está creciendo como un campeón. Pesa casi 6kg y mide 62cm, así que seguiremos con la tetita tan felices ^_^

En temas de sueño la cosa sigue bien, aunque va teniendo alguna noche más movidita, eso sí, nada comparado con bollito. Sigue con uno o dos despertares para comer, pero su intestino ha decidido trabajar de madrugada y a partir de las 5-6 de la madrugada comienza la fiesta hasta que consigue expulsar los gases y/o la caca. No es que se desvele, que ni se despierta, pero yo no consigo pegar ojo… U_U

Y respecto a sus avances, sonríe desde que tenía 15 días, pero ahora ya va haciendo intentos de carcajadas. Es decirle cualquier cosita y se ríe muchísimo. Ya se le ve que quiere interactuar, sobre todo con su hermana, que le arranca una sonrisa solo con verla a su lado. Y bueno, con tan solo dos meses ya se da la vuelta de boca abajo a espaldas desde hace al menos dos semanas. Claro que todavía no lo utiliza para desplazarse, pero es algo que me sorprendió mucho por la precocidad!

Este es saladito a día de hoy, un niño encantador y risueño que nos tiene a todos enamoraditos. Y vuestros peques, como van?